La Middah de Rachamim

“Y, Él se las cobra a sus enemigos por el resto de sus vidas para destruirlos.” –  Devarim 7:10

Rashi explica que este pausk significa que HASHEM les cobra a Sus enemigos en este mundo para que así no deba nada en el Mundo Venidero, y entonces ellos puedan ser destruidos.

El Rishonim nos dice que unos de los peores castigos que una persona pueda sufrir es que se le cobre su recompensa en este mundo.  Ya que nuestra estancia en este planeta es pasajera si una persona recibe su recompensa por sus buenas acciones en este mundo, en vez que en el Mundo Venidero, es para su eterna desgracia, y es algo que HASHEM hará como retribución por su maldad.

Éste concepto es difícil de entender.  Si esta persona es un enemigo de HASHEM, ¿por qué HASHEM tiene que cobrarse cualquiera recompensa del todo, sea en este mundo o en el próximo?  ¿Simplemente, por qué no destruirlo?

Para tener mejor entendimiento de ésta pregunta, es beneficial enfocar nuestras perspectivas.

HASHEM nos debe nada

Unas de las manifestaciones de una persona inmadura, es el sentido del derecho.  Yo tengo derecho a todo beneficio debajo del sol.  Yo tengo derecho a la vida, la salud, y al bien estar.  Eso es así; es el punto del comienzo.  Todo me está llegando.  Y aun si yo le concedo que usted a hecho algo por mi, ¿qué ha hecho por mi últimamente?

Ésta actitud de derechos hace que las relaciones con muchos, se dificulte, y esto es una de las partes mas difíciles de nuestro servicio hacia HASHEM.

El Chovos Ha’Levavos explica que una de las realidades de la vida es que una persona de tiene derechos a nada en la vida.   Una persona tiene que disfrutar lo que gana.  Somos los recipientes de muchas cosas buenas, no porque tenemos derechos a ello, no porque nos lo merecemos, sino porque HASHEM lo da gratuitamente.  HASHEM nos debe nada.

En realidad, estamos en gran deuda con HASHEM por todo lo que Él hace por nosotros.  Si una persona quisiera entrar en juicio con HASHEM, comparando lo que HASHEM le ha dado con lo que él le ha devuelto, aun el mas grande de los tzaddik caería lamentablemente corto y recibiría ninguna recompensa que le estuviera esperando.  Sin embargo, mientras que una persona viva de acuerdo con la Torah, entonces lo que el recibe en este mundo queda como un regalo, gratis para él sin expectativas de nada en cambio, y su recompensa continua intacta en el Mundo Venidero.

Por eso esta pregunta es poderosa.  Si la Torah describe a alguien como un enemigo de HASHEM, entonces HASHEM debería simplemente actuar con una justicia severa, con imputación por todo lo que ha recibido en este mundo, y no le quedaria ni una recompensa.  ¿Por qué HASHEM tiene que molestarse pagándole con una recompensa en este mundo?

¿Por qué HASHEM creo este mundo?

La contestación a esta pregunta está en el entendimiento de por qué HASHEM creo este mundo.

La primer entendimiento mas básica es que una persona debe de entender que a HASHEM le falta nada.  HASHEM es completo.  Cuándo HASHEM creó este mundo, no fue para Él.  Fue para nosotros.  Era para darnos todo lo bueno de Él y a los demás   Nosotros somos los recipientes de ese bien.  Cuando HASHEM nos puso en este planeta, era para que pudiéramos ganarnos nuestra recompensa para el Mundo Venidero —  La mayor bondad para el hombre.  Allí podremos disfrutar de la presencia de HASHEM, allí podemos regocijar en su gloria, y allí podremos disfrutar lo máximo de la felicidad que el hombre pueda encontrar.  Allí no hay nada para HASHEM.  HASHEM es el donante.

¿Qué pasa cuando el hombre se sale del camino?

Hashem también reconoce que lo mas probable es que el hombre se saldrá del camino en algún tiempo en su vida.  De acuerdo con el juicio estricto, el hombre debería inmediatamente perder su contrato de vida.  El Rey de Reyes le creo y le dijo que no hiciera algo, pero usted tubo la osadía de violar Su decreto.  El castigo debería ser severo e inmediato.  Sin embargo, el hombre, sin duda, pecará, y por eso el mundo no podría sobrevivir un juicio estricto.  Por eso, HASHEM creo el mundo con el sistema de rachamim.  Ahora cuando el hombre cae, la middah de rachamim aclama que se le perdone y que pase por alto lo que él ha hecho.  De acuerdo con el juicio estricto, por supuesto, él es completamente culpable.  Pero, rachamim dice, “Han habido factores mitigantes que le influenció – el medio ambiente, lo social, y los factores personales.”  Y así es, HASHEM tiene misericordia.

Esto parece ser la respuesta a la pregunta.  Este atributo de misericordia es tan poderoso que entra en juego aun cuando se trata de alguien quien la Torah llama un enemigo de HASHEM que se merece que lo eliminen.  La middah aun así, acude a su defensa.  Por esa razón, si pudiera ser, HASHEM se siente obligado, por lo menos, de cobrársela a la mala persona, en este mundo. Es como decir, “Páguele por cualquier bien que hizo, para que así yo pueda salirme de él.

¿Que derecho tengo yo de pedirle algo a HASHEM?

Este concepto tiene una gran implicación en nuestras vidas.  En muchas ocasiones una persona se siente, “¿que derecho tengo yo para pedirle a HASHEM que me ayude?  Después de todo de lo que HASHEM ha hecho por mi, ¿le sirvo, como yo debería?  Casi siempre yo ni le estoy agradecido por lo que me ha dado.  ¿Como entonces ahora, tengo yo la osadía de pedirle a HASHEM que intervenga por mi?”  La respuesta a este dilema, se puede encontrar preguntando una sola pregunta reveladora:  ¿Antes de haber sido creado, que hice para merecer ser creado?

Por definición, la contestación es nada.  Yo no existía, por eso, no era merecedor de nada.  Cuando usted llega ha agarrar este concepto, ahora sí tiene un punto inicial de donde comenzar para entender su relación con HASHEM.

Yo soy el recipiente de lo bueno, no porque tengo derechos, no porque me lo merezco, sino porque HASHEM me lo da gratuitamente sin reservas y sin esperar nada a cambio.

Así como hoy estoy parado aquí, yo mismo me he ensuciado, y por eso yo no me merezco nada de HASHEM, pero muy poco ha cambiado desde mi nacimiento.  Antes de haber sido creado, no valía nada.  Aun así HASHEM me creo porque el todo lo da.  Así mismo ahora, seguramente que yo no me lo merezco, pero yo puedo confiar en la bondad de HASHEM para tener misericordia y para proveer por mi.  Similarmente como un niño rebelde que sabe que su padre siempre lo amará y que el siempre puede ir hacia él, igualmente, nosotros nos llaman hijos de HASHEM.  Siempre podemos depender en esa misericordia.

Por esa razón, siempre y cuando sigamos el sistema de la Torah, y sinceramente hagamos el intento de servir a HASHEM y seguir mejorándonos, siempre podremos depender en HASHEM, aunque en verdad, no somos merecedores.

Este es un extracto del Shmuz en el libro de Parsha..

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