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El Aprendizaje de la Torah, ¡Eso fue fácil!

“En el octavo día, la carne del propicio será circuncidada.” — Vayikra 12:3

El Da’as Zekeinim (Shemos 21:1) explica que el bris milah perfecciona a la persona.  Y solamente cuando el tiene el bris es cuando la persona puede entender la profundidad de la Torah.  El trae al caso un ejemplo sobre este concepto.

Dentro de casi cada Chumash esta el Targum escrito por Onkelos.  Aunque Onkelos llego a ser un profundo talmid chacham, así no fue su comienzo. El era gentil, el sobrino de Caesar Adriana.  Al conocer lo que es puro y verdadero, al darse de cuenta de la verdad, el deseo convertirse al Judaísmo, pero el temía la reacción de su tío.  El fue adonde su tío y le dijo. “Yo quiero involucrarme en el comercio.”

Su tío le contesto, “Si tu necesitas dinero. mi fortuna esta abierta para ti.  Toma lo que necesites.”

Onkelos respondió, “No es dinero lo que yo busco; Es sabiduría.  Yo deseo salir y descubrir los caminos del mundo.  Por favor, mi tío, deme su consejo.  ¿Que tipo de mercancía me recomienda para que yo invirta en el?

Adriana le respondió,  “Encuentra un producto en la cual su costo este desvalorizado.  Los caminos del mundo son cíclicos.  Lo que hoy esta bajo, prontamente subirá en otro momento, y tu pasearas en un trayectoria hacia arriba y encontraras tu fortuna.”

Con eso, Onkelos se fue a Israel y se dirigió al chachamim, buscando el aprendizaje de la Torah.   Ellos le dijeron, “La Torah no se puede absorber por una persona que no sea Hebrea.”  El se convirtió, fue a la yeshivah ha aprender, y se convirtió en un gran erudito de la Torah.

Después de haber regresado a casa, su tío notó que la apariencia le había cambiado.  “¿Porque te vez diferente? Le pregunto.

Onkelos le respondió, “Porque me convertí y he estudiado Torah.

“¿Quien te recomendó que hicieras esto?”

“Usted, mi tío.  ¿Acaso no fue usted quien me recomendó que invirtiera en mercadería que estuviera actualmente baja porque de seguro subiría?  Busque y encontré que no había otra nación que estuviera tan oprimida como los Hebreos.  Más en el Mundo Venidero, no habrá un pueblo que será más exaltado.”

Su tío quedo tan impresionado con su modo de pensar que inmediatamente le dio una bofetada. “¡Tu hubieras podido aprender Torah sin la necesidad de convertirte!  Le explico.

Onkelos le contesto, “La Torah no se puede aprender por una persona que no haya tenido un bris milah.

Comprender las implicaciones

Aunque ésta es una historia bellísima, cuando tomamos en cuenta dos puntos, una pregunta poderosa surge.

Primero, estamos tratando con una persona que es sumamente inteligente.  Después de haberse convertido, el se hizo un maestro de Torah de tal categoría que el pudo extraer de toda su sabiduría y abreviarla en un Targum que ha llegado hacer aceptada universalmente atreves de las generaciones.  Obvio, el era de una inteligencia extraordinaria.

Segundo, estamos tratando con una persona de gran motivación.  El estaba viviendo en todo lujo, disfrutando grandemente su poder y de su prestigio, y el tenia el mundo entero a sus pies.  El era un sobrino favorito del emperador mas poderoso de su tiempo.  Cuando el se dirigió a su tío para su ayuda, su respuesta inmediata fue, “El tesoro de mi casa esta abierto para ti.”  En términos simple, el tenia de todo lo que un joven podría soñar.  Sin embargo, el estaba dispuesto ha renunciarlo todo, poniendo en peligro su posición y aun mas su vida propia, para irse a una tierra extranjera para aprender Torah.  No cabe duda que el era un joven con un gran impulso.

Con todo y eso, ¿porque el no podía aprender Torah sin convertirse?  El chachamin no le dijo, “No te es permitido aprender.”  Ellos no le dijeron que la halachah le prohíbe a los gentiles estudiar Torah.  Ellos dicen, no va ha trabajar.   La pregunta es, ¿porque no?  Aquí tenemos a un joven que era tan brillante y dedicado que el estaba dispuesto dejarlo todo para aprender.  ¿Porque el no podría ser capaz de aprender Torah  si el no era Hebreo?

La naturaleza de la Torah

La contestación consiste en entender la naturaleza de la Torah.  La Torah es la sabiduría pura de Hashem.  Un Rashi en Chumash  se puede entender por un niño de ocho años.  Sin embargo, ese mismo Rashi contiene mundos de profundidades, se abren ha comprensiones que son infinitas.  La habilidad de  profundizar en las profundidades de Torah es precisamente lo que un gentil no puede hacer.  Una persona gentil puede estudiar geometría, física o Derechos de Empresa.  Esos estudios son accesible al la mente de los hombres.  La Torah es diferente.  Es “la palabra de HASHEM.”  Y no puede ser percibido por el hombre.

De todos modos, HASHEM creo al Hebreo con una neshama  única apto para el aprendizaje de la Torah.  Diferente a todas las naciones del mundo, solamente el Hebreo tiene la habilidad de tener acceso a la Torah, de poder

meterse en su profundidad, y llegar  a la sabiduría Divina allí contenida.  Pero aun mas que simplemente la habilidad de aprender Torah, recibimos una tremenda receptividad para ella.

La Torah le viene naturalmente al Hebreo

Esto parece ser la contestación a la pregunta.  Tan sabio y motivado como Onkelos era, si el hubiera permanecido gentil, el nunca hubiera podido dominar la Torah.  La Torah es exclusivamente el patrimonio de los Hebreos.  Solamente nosotros tenemos derecho a el, pero aun mas, solamente nosotros tenemos la habilidad interna para entenderla y dominarla.

Este concepto es muy pertinente para nosotros porque la Torah contiene toda la sabiduría en el mundo.   Habrán tiempos en el cual nos sentiremos abrumados dictado por el reto.  Pero, con el entendimiento que la Torah es nuestro exclusivo patrimonio y que somos únicos y apropiados para el estudio, debería ser una fuerza de motivación para ayudarnos a ser expertos en el dominio de nuestra porción en la Torah.

Nosotros tenemos una afinidad natural para aprender Torah;  aunque tengamos que esforzarnos mentalmente y luchar contra si mismo, nosotros estamos equipados para ello, por eso es que se nos acomoda tan fácilmente en nuestra almas.  Somos como un niño musicalmente dotado sentado listo para tocar el violín – está en nuestra sangre.

Este es un extracto del Shmuz en el libro de Parsha..

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