fbpx

Si Yo Fuera Un Hombre Rico

Escojan para ustedes mismos a un rey…El no aumentará grandemente ni el oro ni la plata para si mismo – Devarim 17:16-20

La Torah nos ordena que nombremos  a un rey para que gobierne sobre el pueblo Hebreo.  Sin embargo, hay varias advertencias que se le dan al rey.  Él no debe de obtener muchos caballos, él no debe de tener muchas esposas, y él no debe de acumular mucho oro y plata.

El Daas Zakainim explica que cada uno de estos excesos suelen a destacarse para proteger al rey de cualquier peligro.  El peligro de amasar gran riqueza es que suele a llevarlo a la arrogancia.

Estamos obligados ha tratar al rey con gran respeto

Éste Daas Zakainim es difícil de entender porque, como explica el Rambam, nosotros estamos obligados ha tratar al rey con gran honor; es vital para su efectividad como gobernante.  Como consecuencia, cualquier individuo, aun el mas grande talmid chacham o Navi, que entra al las salas del rey debe de inclinar su cara totalmente hacia el piso.  Ninguna persona esta autorizada de sentarse en su presencia.  Además el rey mismo debe de guardar kavod.  El no está permitido levantarse para ninguna persona en publico. Él no está permitido de usar títulos de honor para cualquiera otra persona.  Si él le ordena a una persona que salga de la sala y ese hombre se niega, el rey tiene el derecho de mandarlo a matar.

Al mismo tiempo, el rey debe de permanecer humilde.  La Torah no tiene miedo de que el gran honor que se le es concedido lo llevar a la arrogancia.   Él es capaz de mantener su sentido de balance entendiendo que ese honor no le corresponde a él, sino a su cargo.  El todavía es un hombre mortal.  Como servidor de HASHEM, el desempeña su role como todo el mundo.

¿Por qué es que el dinero es más peligroso que el honor y el poder?

Entonces la pregunta se vuelve obvia.  Si éste rey es capaz de mantener su humildad a pesar del honor extraordinario que se le otorga, ¿por qué la Torah teme tanto que se vuelva arrogante si el amasa gran riqueza?  Es como si la Torah estuviera diciendo, “Honor el puede manejarlo, pero ¿a riqueza? ¡Imposible!

¿Por qué  seria tan difícil para él de no volverse  engreído si el adquirirá riquezas?  La respuesta a esta pregunta esta basada en un entendimiento mas profundo sobre la personalidad humana.

El antídoto al honor

El honor es una prueba difícil en la vida.  Cuando una persona recibe estatus y homenaje, es muy natural para el sentirse diferente, aparte y por encima del resto de la raza humana.  Poder, también es una prueba grave.  Cuando una persona se siente que el puede controlar el destino de otra persona, el corre el riesgo de sentirse engreído, importante, y poderoso.  Sin embargo, estas son situaciones en la cual una persona puede dominarlas.

El antídoto al honor es recordar de donde vengo y a donde voy.  Yo tengo que entender que hoy estoy recibiendo un gran honor, pero pasará rápidamente.  ¡Muy rápidamente!  Hoy cantan mis elogios; mañana, olvidan mi nombre.  Así es el mundo.

El poder es algo también que una persona puede aprender a lidiarlo.  Así como estoy parado aquí ahora, yo controlo el destino de otros. Pero, ¿Puedo, yo? ¿Verdaderamente, tengo yo ese poder? Yo no puedo controlar si mañana estaré vivo.  Cuando me llega mi hora, todo concluirá, y no habrá nada que yo pueda hacer para cambiarlo.  El gran poderoso e imponente yo, no puede tan siquiera controlar si yo existo o no.   

En ese sentido, el honor y el poder pueden ser potencialmente peligrosos, pero una persona puede ser humilde a pesar de ello.

El peligro de la Riqueza 

Gran riqueza es diferente.  La riqueza lleva a una persona a un auto-sentido mucho mas peligroso – un sentido de independencia.  “¡Yo soy rico! ¡Yo no necesito a nadie! Yo no necesito a mi esposa.  Yo no necesito a mis hijos.  ¡Yo no necesito ni a HASHEM!  ¡Yo puedo comprar y vender al mundo entero!”

Esto parece ser la contestación al Daas Zakainim.  Ya que este sentido de independencia es casi un crecimiento natural de la riqueza, la Torah advierte al rey de Israel de no acumular demasiado de eso.  El puede ser un gran hombre, y el pueda que mantenga su sentido de balance a pesar de muchas tentaciones, pero la riqueza con casi toda seguridad, lo llevara a la arrogancia, y es algo que aun un hombre tan grandioso como el rey de Israel no podrá resistirlo.

En nuestro mundo

Este concepto tiene pertinencia para nosotros.  No importa si fuéramos ricos a comparar con otros o no, la realidad es que nosotros disfrutamos de las grandes bracha del siglo 21.  Hoy en día, todos disfrutamos de las posesiones materiales, de los lujos, y de las oportunidades que no se conocieron en las generaciones anteriores.

Una de los grandes peligros de vivir en estos tiempos, es el sentido de independencia. “Yo soy joven, fuerte, y saludable.  Yo puedo forjar mi propio camino.  Yo no necesito a nadie; Yo puedo arreglármelas sola.  Yo soy independiente.”

Mientras que en un nivel, esto es central para ser efectivo como ser humano, también está lleno de peligro.  Una persona debe de mantener una mente clara y tener el entendimiento de quien en verdad esta encargado aquí.  Yo no soy el Dueño del Universo, ni aun Dueño de mi propio destino.  Yo soy dependiente.  Yo dependo en mi Creador para mi comida diaria, mi salud, mi triunfo y mi existencia.  Con este entendimiento, un hombre puede disfrutar grandes bracha  y aun mantenerme humilde.

Cuando una persona es humilde, el resto de sus características encajan normalmente.   Pero cuando una persona es arrogante, el resto de sus middos están también fuera de balance.  Una persona arrogante se vuelve disgustado fácilmente.  Un hombre humilde, no.  Una persona arrogante no siente el dolor ajeno, pero una persona humilde, si.

El eje principal de todo buen middos es la humildad.

Así como la humildad es el centro del desarrollo del carácter de una persona, así también es el pilar de sus avodas HASHEM.  Los Chovos Ha’Levovos explican que así como el amo necesita a su siervo, el siervo necesita de su amo.  Uno no puede existir sin el otro.  Cualquier sentido de arrogancia es negar mi dependencia en HASHEM.  Revoca  mi estatus de servidor a mi Amo.

Este tipo de dependencia en mi Creador le trae a una persona balance y felicidad interna porque el está en sincronía con si mismo.  El no necesita inflarse y crear ilusiones sobre su valor.  Finalmente, lleva a la persona a logros en este mundo y en el Mundo Venidero.

Este es un extracto del Shmuz en el libro de Parsha..

Get The Shmuz on the go!