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La Grandeza de los Avos

Yasí fue cuando ellos se acercaron a Egipto, y Avram le dijo a su Sari, su esposa, “He aquí, ahora yo sé que eres una mujer bella.” Bereishis 12:11

HASHEM  le dijo a Avram que abandonara Charan y se fuera a la tierra de Cannan.  Cuando Avram llego, había hambre en la tierra, y tuvo que forzosamente vajar a Egipto. En el camino hacia allí, el le dijo a su esposa, “He aquí, ahora yo sé que tu eres una mujer bella.”

Rashi, en el nombre del Medrash, explica que hasta este punto, Avrohom Avinu no se había fijado en la apariencia física de su esposa.   Porque ellos estaban viajando, la situación hizo que el se diera de cuenta de eso, y ahora el reconoció que ella era una mujer bella.

Este Rashi se vuelve difícil de entender cuando nos enfocamos en el porque HASHEM creo la belleza en la mujer.

Los hombres son de Marte; Las  mujeres son de Venus

Los hombres y las mujeres son diferentes en casi toda manera imaginable.  Ellos hablan diferente, se comportan diferente, y tienen diferente sistema de valores.  Pareciera casi imposible poder tomar a dos individuos de diferente antecedentes, con diversa naturalezas y crianzas, ponerlos juntos por un corto tiempo, y después pedirles que vivan juntos por el resto de sus vidas en paz y harmonía.

En todas la relaciones, las opiniones opuestas tienden a escalar, los sentimientos son heridos, y eventualmente el enlace se termina.  La mayor parte de las relaciones de negocios terminan con una pelea.  Casi siempre amistades flaquean cuando las personas se van en caminos separados.  Pareciera impráctico de esperar que la institución del matrimonio podría tener éxito.

Para que el matrimonio pudiera crecer, HASHEM le puso dentro del corazón del hombre la capacidad de formar un vinculo de amor.  El amor le permite a la pareja pasar por alto las deficiencias de cada uno, de ignorar las faltas de su compañero.  Es el pegamento que sostiene junto al matrimonio.

Para ayudar formar este vinculo, HASHEM creo unos cuantos catalizadores.  Uno de estos es la belleza de la mujer.  Cuando el esposo se fija en la apariencia de su esposa, hay un renacimiento en su corazón.  El se siente atraído por ella, y esto le aumenta su amor y el apego que el siente por ella.  Este elemento es tan significante para crear ese vinculo que un hombre no se le es permitido casarse con una mujer hasta que primero no la hay visto por si acaso “ella le pareciera fea en sus ojos.”

El enfoque de la Torah es que para tener un matrimonio exitoso, uno no debe de ignorar lo físico, si no para entender de que esto es una herramienta que se puede usar para tener mayor devoción y apego del esposo hacia su esposa.  Entonces, ¿como es que Avrohom no estaba tan siquiera consiente que si su esposa era atractiva o no?

La grandeza de los Avos

La contestación a esta pregunta parece ser, que debido a el gran nivel espiritual de ellos dos, cosas de belleza física eran irrelevante.  Aparentemente, Avrohom estaba en el nivel de amar a su esposa totalmente y completamente por su belleza interna – por quien ella era como persona.  Lo exterior no hubiera ayudado ni perjudicado.  Si su belleza física  hubiera agregado una dimensión al amor y a la devoción que el le tenia, tenemos que asumir que el lo hubiera usado como tal.  Más bien, fue algo que no hubiera agregado al vinculo potente que ya existía entre ellos y la atracción que el sentía hacia ella.

Lo que vemos de esto es una ilustración maravillosa del grandioso nivel espirituales en el cual estaban el Avos e Imahos.  Para Avrohom y Sarah, no era que lo físico era secundario; era irrelevante; No pesaba del todo.   Ellos vivían en un nivel de tal pureza que su unión como pareja estaba completa con absoluta devoción sin la necesidad de la propulsión física que HASHEM puso en la humanidad.

La diferencia entre el marcador de millas y la Estrella del Norte

Este concepto tiene gran pertinencia en nuestras vidas.  Nos han dicho que una persona debe de decir, “¿Cuándo llegaran mis acciones ha alcanzar el nivel de los Avos?”  Chazal nos enseña que para llegar a la grandeza, debemos usar a los Avos como ejemplos.  Nosotros estamos supuestos a estudiar sus vidas, mirar como ellos se comportaban, y emular sus maneras de ser.

Sin embargo, existen dos dimensiones a la lección que aprendemos de los Avos.  Algunas lecciones son directas.  Podemos ver como ellos actuaron en una situación dada, y nosotros podemos tratar, en nuestras propia vidas, imitar esas obras.  De ese modo, usamos a los Avos casi como marcador de millas para planear y medir nuestro crecimiento.

La segunda clase de lección que aprendemos de los Avos es mucho menos directo.  Estas lecciones no son tanto como actuar sino como entender la grandeza y el potencial humano.  Nosotros vemos la enormidad de los Avos e Imahos, reconociendo que son una torre sobre nosotros, y nosotros los usamos como una guía, una Estrella del Norte hacia donde fijamos nuestro compás.

Cuando nosotros vemos que personas que han caminado este mundo, comieron y tomaron, y durmieron al igual que nosotros, y aun alcanzaron niveles mas allá de nuestra comprensión, no nos piden que imitemos esas acciones, sino que ampliemos nuestros horizontes.  No se esperar que yo sea como ellos, ni tampoco me pedirán que yo haga lo que ellos hicieron. Pero, si eso es lo que una persona humana es capaz, entonces esto rompe las barreras de lo que yo pensé que fuese posible.

Lo físico en nuestras vidas

Es importante recordar que en nuestras propias vidas y matrimonios, el elemento físico es importante.  Una esposa debe hacer lo mejor posible para hacerse atractiva para su esposo, y el esposo debe de hacer lo mejor posible para ser atractivo para su esposa.  Nosotros no somos Avrohom Avinu y Sarah Imenu.  Por eso, nos han dado las herramientas para ayudarnos a crear un vinculo poderoso que resiste el tiempo y las atribulaciones de la vida  La atracción física no es la meta final, pero es un elemento básico y una fuerza impulsora para el triunfo del matrimonio y una casa de Torah.  A la misma vez, es importante tener frente a nosotros un imagen de lo que la persona humana puede aspirar para así poder sentar nuestras metas para nuestra propia grandeza.

Este es un extracto del Shmuz en el libro de Parsha..

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