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Sefiras Ha'Omer- Por qué contamos, Y que contamos

“Y contaréis desde el día después del día de reposo, desde el día en que lograr que el Omer de los que agitan – siete semanas serán completa.” – Vaikrá 23:15

Sefer HaJinuj: La Torá nos ordena contar el Omer para que podamos revivir el Éxodo de Egipto. Así como los Judios en ese entonces ansiosamente anticipaban el gran día en que iban a recibir la Torá, Asi también contamos los días hasta Shavuot, el Yom Tov que conmemora la entrega de la Torá. Para los Judios, entonces, aceptar la Torá en el Monte Sinaí fue aún mayor que su redención de la esclavitud. Así que contamos cada día para traer a nosotros mismos para que el sentido de un gran entusiasmo, como si dijera: “Cuando llegará ese día?”

Con estas palabras el Sefer HaJinuj define la mitzvá de Sefiras HaOmer. La dificultad con esto es la afirmación de que “para los Judios entonces, recibir la Tora era mas grande que la de ser liberado de la esclavitud.” Parece difícil imaginar que cualquier cosa sería mayor a un esclavo que la de ser liberado. Este concepto es aún más desconcertante cuando nos imaginamos lo que era ser un esclavo en Egipto.
Una vida de sufrimiento y derramamiento de sangre

La vida de un Judio en Mitzrayim fue de miseria y sufrimiento. No tenían derechos. No tenían vida. No podían tener propiedades, elegir su propio destino, o proteger a sus propios hijos. Ellos ni siquiera tenían derecho a su propio tiempo. Un Mitzri podría en cualquier momento exigir absoluto y total cumplimiento de un Judio a hacer su voluntad. Si un Judio caminaba en las calles, era el derecho de cada Mitzri llevarslo sin preguntar y sin valerse y obligarlo a trabajar como esclavos para lo que le sirviera.

Despertarse por la mañana temprano a la grieta del látigo del Mitzri, los Judios fueron empujados hasta el límite de la resistencia humana hasta tarde en la noche cuando se durmieron en los campos. Sin descanso, sin pausas, los Judios la arrastró cargas pesadas y levantaron enormes rocas. El sudor, lágrimas y sangre eran su suerte. En el calor del sol sofocante y en el frío de la noche del desierto, a riesgo de la vida y la integridad física, el Judio fue oprimido con una furia demoníaca. Una bestia de carga es tratada con prudencia para garantizar su bienestar, pero no el Judio. Fue empujado más allá de todos los límites. Por último, cuando se le pidió a Faraón que dejara ir al pueblo judío, aumentó su carga, tomándolo de lo imposible a lo inimaginable.

¿Cómo podría cualquier cosa en el mundo ser más deseable a los Judios de la libertad? ¿Cómo podría ser que cualquier cosa, incluso algo tan grande como la recibir la Torá, podría significar más para ellos que ser redimido de la esclavitud?

Que Judios experimentaron al vivir  a través de los makkos

La respuesta a esta pregunta se encuentra en la comprensión del gran nivel de claridad que los Judios alcanzaron al vivir a través de los makkos y la división del mar.

Durante diez meses cada Judio vio cada vez con mayor claridad que el Eterno creó, mantiene y organiza este mundo. Con absoluta certeza, que experimentaron la presencia del Eterno en sus vidas. Esta comprensión trajo a ellos a reconocer sus perpectivas centrales a su conocimientos.

Cada ser humano tiene entendimientos innatos. Muchas veces se enmascaran y subyugados. Ya sea por el medio ambiente o por el deseo, el ser humano pasa gran parte de su vida huyendo de las verdades que él conoce profundamente. Cuando los Judios en Mitzrayim experimentaron el poder y la bondad de Hashem, entendieron el propósito de la Creación. Sabían que somos creaciones, se puso en este planeta por una razón. Nos dieron una gran oportunidad para crecer, para lograr,moldearnos a nosotros mismos en el cual estaremos por la eternidad. Tenemos unos años preciosos, cortos aquí, y luego siempre vamos a disfrutar lo que hemos logrado. Debido a que tan claramente experimentaron al Eterno, se cambió su punto de vista de la existencia. Ellos “tienen.”

Debido a esto, la moneda con la que se mide todo bien cambió. Reconocieron que el mayor bien jamás otorgado a hombre es la capacidad de cambiar, para moldear a sí mismo en algo diferente, así que va a merecer aferrarse a Hashem. Reconocieron que todo los valores humanos como margen importantes en comparación con la oportunidad de crecer cerca de Hashem. Porque ellos entendieron este punto tan vívidamente, para ellos el mayor bien posible fue la recvir la orá – la palabra de Di-s, la experiencia espiritual última.

Y así, mientras ansiosamente anticipa la redención de la esclavitud como un gran bien que los liberaría de la opresión física, que valoraban la razón por la que estaban siendo liberados aún más. Era para recibir la Torá.

Davening soy yo hablando  con el Eterno; aprendiendo el Eterno esta hablando conmigo

Este concepto tiene gran relación en nuestras vidas, ya que tenemos la capacidad de aprovechar este conocimiento instintivo de la importancia del aprendizaje. Cuando una persona se ve atrapado en la naturaleza temporal de este mundo, la moneda con la que valora las cosas cambia. El sistema de valores viene hacer honra, poder, carrera o comodidad material.  Eso es lo que él ve como bueno, y eso es lo que él desea. Cuanto más una persona se involucra en estos deseos, más importante se conviertan, y la Torá viene hacer menos preciosa.  Nuestra apreciación natural de la Torá se nubla por otras deseos y un sistema de valores en constante cambio.

Sin embargo, cuanto más una persona se enfoca en su propósito en el mundo, más valora la Torá. Él lo reconoce como la fórmula de la perfección humana. Ahora ve a la Torá como el último regalo dado al hombre, ya que es a la vez la guía y el combustible para impulsar su crecimiento. Con este cambio de perspectiva, el sistema de valores con el que mide las cosas cambia, y ahora su aprecio, el amor y el deseo de aprender aumenta hasta que finalmente se alinea para cual el ETERNO lo creó para – la perfección y la cercanía con el ETERNO.

Este es un extracto del Shmuz en el libro de Parsha..

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