Achrei Mos: Sistemas de la Perfección Humana

La Torah nos advierte con muchas diferentes exhortaciones el no comer sangre.  El Kli Yakar nos indica de que en Devarim, la Torah nos dice que no debemos comer sangre porque, “No sera bueno ni para ti ni para tus hijos los que vienen detrás de ti.”  El nos explica de que: “Consumir sangre trae crueldad al que lo come, y la naturaleza del padre se le es traspasado a sus hijos para que que sean como el.  Por eso, la Torah nos advierte del no consumir sangre para que así no adquiramos esa naturaleza.”

Al Kli Yakar le parece claro que el consumir sangre, le provocará cambios en la naturaleza de a persona que lo consume.  Sus sensibilidades y reacciones le cambiaran, y el se volverá una nueva persona.  Sin embargo,  no solamente se volverá cruel y sin compasión, estas características se volverán parte de su transmisión genética,  estableciendo de que todo niño que el tenga tendrá esa misma predisposición hacia la crueldad.

Este concepto parece ser difícil de entender.  Primeramente, ¿como es que el consumir sangre hace a una persona cruel?  En segundo lugar, ¿como ese cambio afecta la transmisión genética de una persona para que aun sus hijos también sean despiadados?

Para entender la contestación a esto, tenemos que enfocarnos en la composición básica del hombre.

Los Chovos Ha’Levavos (Sha’ar Avodas Elokim 3) explican de que HASHEM creo al hombre en dos partes totalmente distintas – un nefesh Ha’Schili (el alma intelectual) y un nefesh Ha’Bahami (el alma animal).  El “Yo” que piensa, siente y recuerda, se compone de dos partes separadas y competitivas, cada una con su propia naturaleza, tendencias, y necesidades.  El nefesh Ha’Schili  desea solamente lo que es bueno, correcto y noble. Siente el deseo de ayudar a su prójimo y tiene hambre de obtener su propósito y su misión.  Pero mas que nada, necesita sentirse cerca de HASHEM.

Entonces, esta la otra parte del hombre — el alma animal.  Este también tiene deseos y inclinaciones, y también tiene hambre de cosas.  Una manera de tener un mejor entendimiento del alma animal en el hombre es ir a visitar su paralelo en el reino salvaje.

ENTENDIENDO EL NEFESH HA’BAHAMI

HASHEM le imprime en la esencia de cada animal todos los instintos necesarios para sobrevivir como al igual para la continuación de la especie.  La parte animal no tiene ningún poder de razonamiento ni elementos congnitivos.   No tiene un “Yo” quien es el capitán del barco.  Pero, si tiene una esencia vibrante que esta programada para buscar sus necesidades.  Esa parte es la nefesh del animal.

El nefesh es puro instinto, deseos y pasiones y es afectado por ambos, los internos y los externos disparadores. En la primavera, los pájaros vuelan hacia el norte y participan en el cruce, cortejando y armando sus nidos. Cada pájaro individual no escoge su pareja con intención. Dos petirrojos no se sientan y seducen uno al otro, “Es tiempo para que sentemos cabeza y formemos una familia.”  El animal es atraído por la vista, el olor, y el sonido de uno de su especie, y acalorado le persigue – casi siempre se juntan para toda la vida.  Son motivados por el molde del instinto predeterminado.

Esos instintos y deseos son afectados por varias fuerzas.  Un pájaro de una especie diferente no provocará una reacción de emparejamiento, ni tampoco el mismo con otro pájaro en un tiempo diferente del año.  En pleno invierno, estos deseos permanecen inactivos.  El cambio de temporada, hace que salgan a la luz hasta el punto que toman control sobre la existencia del pájaro. Ellos han sido pre-programados para responder al estimulo que les permite el triunfo de cada pájaro y de la especie en su totalidad.

LA CONTESTACION AL KLI YAKAR

Esto parece ser la contestación a la pregunta.  El Kli Yakir nos esta enseñando que cuando la Torah nos prohibe comer sangre, es porque al consumirlo hará un cambio drástico en nuestra esencia interna.  Nosotros estaríamos ingiriendo parte del nefesh de ese animal, la cual se convertirá en parte de nosotros mismo Nefesh Ha’Bahami.  Nuestra realidad consiente cambiará porque parte de quien somos, la parte del alma animal, captará la crueldad.  Este cambio es tan fuerte que si la persona  quien tomó esa sangre tuviera entonces un bebe, ese bebe también tendría  crueldad como su constitución interna.

Así como ciertas químicas pueden afectar el estado mental del hombre, la Torah nos está enseñando que existen ciertas propiedades que tienen un efecto permanente en la naturaleza del hombre.  Ellos cambian su Nefesh, y esto le cambia su manera de pensar y sentir.

Igualmente, el mefarshim nos explica que ningunos de los animales kosher son depredadores.  La naturaleza de un animal depredador es perseguir y matar.  Si una persona consumiera la sangre de tal animal, alguna parte del Nefesh de ese animal entraría en el alma del hombre y desarrollaría una naturaleza de agresividad y violenta.  La Torah lo prohibe porque eso le hiciera daño al delicado equilibrio en el hombre.

Este concepto es muy pertinente porque nos ayuda a tener un mejor entendimiento de la Torah como un sistema de la perfección humana.  HASHEM es el Creador, y el escribió la Torah como un libro de guía para el crecimiento de los humanos. Dentro de si están todas las herramientas  para alcanzar grandezas.

Algunas de las herramientas son fácil de entender y hay otras que toman años para completamente entenderlas, pero el sistema esta allí.

Al seguir estas guías, restricciones, y mandamientos, se le esta garantizado a una persona, de que está yendo en la dirección correcta — usando su permanencia en este planeta para crecer y perfeccionarse.